Conciertos, grabaciones y ensayos: La Batería como Herramienta de Creación.


Durante tres días consecutivos, mi trabajo con la batería se despliega en tres contextos distintos —concierto, grabación y ensayo— que, aunque complementarios, exigen aproximaciones muy diferentes al instrumento, a la escucha y a la toma de decisiones en tiempo real.

El viernes 10, en el concierto de Delfín Trío + Paco Romero, la batería se sitúa en un territorio de máxima apertura. Más que sostener o marcar, mi enfoque se orienta hacia la construcción de un espacio compartido donde el sonido puede aparecer, transformarse o desaparecer sin jerarquías predefinidas. En este contexto, la batería funciona como un sistema de relaciones: texturas, ataques, resonancias y silencios que dialogan constantemente con el resto del grupo. La presencia de Paco Romero amplía este campo, generando un espacio expandido donde las fronteras entre los roles se diluyen. La interacción se vuelve más inestable, más rica, obligándome a desplazar continuamente mi posición dentro del conjunto.

El sábado 11, durante la grabación de Delfín Trío, el trabajo con la batería se desplaza hacia una escucha aún más precisa y contenida. La grabación exige una atención particular al detalle, a la dinámica interna del sonido y a la forma en que cada gesto queda fijado. Aquí la energía no se proyecta hacia fuera, como en el concierto, sino que se concentra. Mi relación con el instrumento se vuelve más microscópica: el control del timbre, la duración, la densidad y el espacio adquieren una relevancia decisiva. La batería deja de ser solo un generador de eventos para convertirse en un elemento de articulación fina dentro del discurso colectivo. Cada intervención tiene consecuencias más permanentes, lo que transforma profundamente la manera de tocar.

El domingo 12, en el ensayo con Ensamble Sónico, el foco se sitúa en la construcción de un lenguaje común. En este contexto, la batería se convierte en una herramienta de mediación entre distintas sensibilidades y formas de entender la improvisación. Mi trabajo se orienta tanto a proponer como a escuchar, a activar procesos y, al mismo tiempo, a permitir que estos evolucionen sin imponer direcciones cerradas. El ensayo es un espacio de riesgo controlado, donde puedo explorar materiales, energías y estructuras sin la presión del resultado final. Aquí la batería actúa como un catalizador, capaz de generar situaciones que luego el grupo desarrolla colectivamente.

Estos tres momentos configuran, para mí, una práctica expandida del instrumento. La batería no es un elemento fijo, sino un campo de posibilidades que se redefine en función del contexto: más abierta y reactiva en el concierto, más precisa y contenida en la grabación, más exploratoria y relacional en el ensayo.

Trabajar de este modo implica asumir la inestabilidad como parte del proceso y confiar en la escucha como eje central de toda acción. En estos tres días, la continuidad no está en lo que toco, sino en cómo me sitúo dentro de la música: atento, disponible y dispuesto a transformar mi propio lenguaje en función de lo que sucede.

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