En un mundo donde todo caduca en tres stories, lA tAtUcErA cumple en 2026 diez gloriosos años haciendo exactamente lo contrario: no encajar, no pedir permiso y no explicar demasiado lo que no se puede explicar.
Diez años ya. Quién lo iba a decir. Diez años de música sin correa, de artistas que entran al estudio con más preguntas que respuestas, de grabaciones que no caben en ninguna estantería mental conocida. Diez años publicando lo que otros archivan en “cosas raras pero interesantes”.
lA tAtUcErA nació pequeña, sin mapa y sin manual de instrucciones. Y así sigue. Porque aquí no se persigue la perfección sino el temblor, no la moda sino el riesgo, no el algoritmo sino la intuición. Aquí la improvisación no es un estilo: es una forma de estar en el mundo.
Durante esta década han pasado por la casa sonidos imposibles, soplidos con carácter político, guitarras que no quieren ser guitarras, electrónicas que se comportan como animales salvajes y silencios tan elocuentes que merecen su propio crédito en el libreto.
2026 no será una celebración al uso. Será más bien una excusa para seguir liándola: conciertos que no prometen nada y lo dan todo, ediciones que nadie ha pedido pero que, misteriosamente, terminan siendo necesarias, encuentros improbables, charlas sin PowerPoint y mucha música que no sabe que es música.
Así que abrimos oficialmente el Año X de lA tAtUcErA. Diez años después seguimos pensando que la cultura no es un producto sino un contagio. Y si has llegado hasta aquí leyendo esto, lo sentimos: ya estás infectado.
Bienvenidas, bienvenidos, al décimo aniversario de esta pequeña anomalía sonora.
No te relajes: esto acaba de empezar.

